Estas construcciones cumplen con la ley de la normativa básica de la edificación en cuanto a la resistencia al fuego.

Uno de los factores que provoca más rechazo hacia la construcción en madera es su supuesta facilidad de combustión. Sin embargo, el comportamiento de una vivienda de madera ante un incendio es mejor que otras construcciones con otro tipo de materiales.

Una estructura metálica puede derrumbarse al poco tiempo de comenzar un incendio debido a las grandes deformaciones que se producen en los elementos metálicos y a su pérdida de resistencia. Por su parte, la construcción en hormigón puede llegar a ser inhabitable dependiendo del alcance del fuego y, aunque la estructura siga en pie, en muchas ocasiones no queda más remedio que derribarla.

Una casa de estructura de madera se protege gracias al conjunto de capas que configuran el muro y que aumentan su resistencia y estabilidad ante el fuego. Los materiales que se utilizan como revestimiento y aislamiento pueden contribuir a retardar la acción del fuego también. En todo caso, es más sencillo reparar los daños ocasionados en una vivienda de madera que en una tradicional, ya que muchas veces bastaría con cambiar la tablilla interior (hay que tener en cuenta que la mayoría de los incendios se originan en el interior por descuidos, como que arda una cortina, un sofá, un cruce eléctrico, etc.).

Ningún tipo de construcción es ignífuga; todas arden ante el fuego.